Estos desequilibrios del pH pueden permitir el desarrollo de afecciones
de la salud. Al restablecerse el pH natural del cuerpo, diferentes y renovadas
defensas pueden mantener bajo control a microorganismos como virus, hongos,
bacterias y parásitos, es entonces cuando órganos como el hígado, pulmones,
páncreas, riñones, músculos, articulaciones, estómago, intestino etc., vuelven
a comenzar a funcionar correctamente.
A través de la colocación precisa y correcta de imanes especiales de
alta intensidad de campo (polaridad norte/sur) sobre áreas muy específicas del
cuerpo, se promueve la regulación del pH en esa región. Al mantener un pH
adecuado, la homeostasis puede restablecerse para que el cuerpo pueda curarse a
sí mismo.
Según el doctor Isaac Goiz, creador de esta
terapia (México, 1988), es posible recuperar estados metabólicos saludables
mediante el uso de campos biomagnéticos de intensidad media, producidos por
imanes de 1,000 a 4,000 de Gauss (unidad que mide la fuerza de un campo magnético), aplicados en pares en partes específicas del cuerpo
llamadas Pares Biomagnéticos. Este enfoque es un tipo de
biorretroalimentación, en la cual los pares biomagnéticos se complementan entre
sí, lo que lleva a la homeostasis.
Al aplicar el biomagnetismo en ubicaciones específicas del cuerpo, se permite el restablecimiento del pH adecuado en esa área y, cuando están presentes, los patógenos no pueden sobrevivir en este entorno de pH. Las células se vuelven saludables y el cuerpo comienza a curarse.
Con este tipo de terapia, se logra,
entre otros resultados:
·
Estimular
la función normal del sistema inmunitario.
·
El
aumento de la circulación y la oxigenación.
·
Una
respuesta normalizadora a la inflamación.
Finalmente, el proceso de curación ocurre cuando el pH está equilibrado y alcanza un nivel óptimo que determina el bienestar de la persona, quien antes de la terapia se alteró por la presencia de microorganismos patógenos que distorsionaban los niveles de acidez y alcalinidad (pH) de los órganos.

